Pienso que nuestra vida es un abanico de oportunidades. Desde que nacemos tenemos un potencial que nos impulsa a alcanzar grades cosas y de lograr una vida plena y feliz; somos como una pequeña semilla que se convertirá luego en un árbol grande y que dará muchos frutos.
En este proceso de “despertar” a la vida, existen hechos que golpean nuestra semilla y hacen que nuestro crecimiento este influenciado por ellas, es por eso que a medida que vamos creciendo llegan momentos en que nuestra herida interior salta al exterior a través de nuestras reacciones.
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